Saturday, March 25, 2006

historia

HISTORIA

Hubo una vez un pirata que apasionado por las playas de Huatulco, regresó una y otra vez llevándose las cosas más bellas que a su paso encontraba. Este pirata llamado Tomás Cavendish, ha dejado una fascinante historia y por supuesto jamás pudo llevarse la belleza de las Bahías de Huatulco. El esplendor del océano Pacifico se entreteje con la belleza de 36 playas en nueve bahías de agua cristalina y de manso oleaje, donde la naturaleza y la mano del hombre mimetizan con armonía.

Cultivos de café, enclavados entre montañas, ceibas y orquídeas con brisa de cascadas y melodías de aves exóticas... ahí donde se esconde la mirada astuta del venado, tras el lejano rugir del jaguar, son los caminos andados con pasión y esperanza en la cosecha. Caminos que invitan a un paseo mágico en Fincas cafetaleras, donde le espera preparada una mesa llena de color y sabor en una mezcla de culturas.

Después de un día lleno de aventura, donde el vestido fue el sol y el mar; reconciliarse con la tranquilidad, el confort y la sonrisa amable, serán el preámbulo para recobrar la energía hacia una nueva aventura en algún edén de tantos lugares que esperan ser descubiertos.

En un recorrido por el acogedor pueblito de la Crucecita, admirará la artesanía oaxaqueña y disfrutará la sabrosa comida Huatulqueña. Sin olvidar tomar en el kiosco de Santa Cruz, el famoso café pluma.

Con referencia a estudios de la región, se sabe que cuando los mexicas llegaron a este lugar, lo nombraron Cuahtolco, que significa "lugar donde se adora el madero"; con el paso del tiempo la palabra cambió al actual nombre de Huatulco.

Al principio de la dominación española, Huatulco fue utilizado ampliamente como puerto comercial, logrando un verdadero éxito que provocó las incursiones de piratas: Drake en 1578 y Tomás Cavendish en 1587. En la época de Independencia de México, fue aquí donde se consumó la traición a Vicente Guerrero, quien poco antes era presidente de la República Mexicana. La playa donde fue desembarcado se denomina La Entrega, misma que se localiza en la bahía Santa Cruz.

En 1850, el Lic. Benito Juárez, gobernador de Oaxaca, visitó la costa del Pacífico y fundó la Villa de Crespo en lo que hoy es Huatulco.

En 1969, el gobierno mexicano decidió dar fuerte impulso al turismo, en especial a aquel cuyo destino eran las playas. Fue entonces cuando se hizo la exploración del territorio nacional, en busca de sitios adecuados para la creación de desarrollos turísticos integrales. Al sobrevolar la zona del Pacífico, se descubrieron las maravillosas y fascinantes bahías de Huatulco, cuyas características resultaron óptimas para que el lugar fuera considerado para formar parte del proyecto. Lo que más llamó la atención fueron sus encantadoras y tranquilas playas, de blanca y fina arena, bañadas por las suaves olas del mar.

En 1983, cuando se concluyeron las carreteras Puerto Escondido-Salina Cruz y la de Oaxaca-Pochutla, FONATUR dio inicio a los trabajos del complejo turístico de Bahías de Huatulco, el cual quedó comprendido en nueve bahías naturales. En ese tiempo la bahía Santa Cruz era el principal asentamiento humano del lugar, cuyos habitantes estaban dedicados a la agricultura y a la pesca de subsistencia.

Actualmente su desarrollo ha avanzado considerablemente, logrando adquirir con esto su indiscutible fama, tanto a nivel nacional como internacional. Está dotado de una excelente infraestructura turística, entre lo que cabe recalcar su hotelería, restaurantes, centros nocturnos, discotecas y campos de golf, distribuidos principalmente en las bahías Santa Cruz, Tangolunda y en el nuevo sector urbano La Crucecita.

Cuenta también con adecuadas vías de comunicación y un moderno aeropuerto internacional, ubicado a 19 kilómetros (11.80 millas) de la zona hotelera.

Con todo lo anterior, Bahías de Huatulco se ha convertido en un verdadero paraíso mágico, donde el visitante puede disfrutar de sus múltiples bellezas naturales.

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